sábado, 17 de julio de 2010

Taladrando ideas

Están haciendo reparaciones en el piso de abajo. No me molestaría si no tuviera que oir el mismo escándalo los 7 días de la semana. No paran ni el domingo y vamos ya tres semanas viviendo al ritmo de taladros, martillazos y golpes.

¿Resistiremos?

A decir verdad, no lo creo.

Estaba intando hacer un curriculum esta mañana, con todas esas cosas nuevas en las que debes marketearte a ti misma convirtiendo las debilidades de tu FODA en fortalezas y oportunidades. Nunca he sido buena para promocionarme. Menos si hay un ruido permanente taladrándome el cerebro.

A N., mi compañera, parece no molestarle. Duerme plácidamente y no consigo entender como lo logra. M. mi compañero, está de viaje. Ahora pienso en que yo también debi hacerlo. Escapar de este ruido. Aunque pensándolo bien, hay otras cosas de las que necesito escapar y para eso, debo permanecer aquí, terminando un CV que resulte marketero y vendedor sin ser una bomba de vanidad y autosuficiencia. ¿Existe un equilibrio? No lo sé, intento descubrirlo. Debe estar escondido en alguna parte, pero la bulla me hace imposible la búsqueda.

Fui por café unos minutos. El ruido continúa. Tal vez deba bajar a pelearme con el dueño y soltar un par de gritos para liberar estrés. Claramente, no será una de las virtudes que incluya en mi CV.

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