viernes, 18 de septiembre de 2009

Salvemos la feria


Desde que estoy en Lima, hay dos acontecimientos en el año que simplemente me encantan y no me puedo perder.

El primero es la Feria Internacional del Libro que se hace a medio año. Es un evento en grande, en enorme, que simplemente no me pasa por la cabeza dejar pasar. Adoro perderme en los interminables stands de libros y libros, llenos de colores y datos, historias, fotos e información.

El segundo, es la feria del libro Ricardo Palma, que cada diciembre se realiza en el parque Kennedy de Miraflores. O mejor dicho, se realizaba.

La Cámara Peruana del Libro informó que el municipio miraflorino "negó el permiso a los organizadores de la más antigua feria del libro en el Perú", y se los negó "por cuestiones de orden urbanístico y ambiental". Plop.

Pero además, los iluminadísimos propusieron que la feria se haga en un ambiente cerrado en la Avenida del Ejército. Doble plop.

El encanto de la Feria de Ricardo Palma, al menos para mí, es precisamente su ubicación. La hace más acogedora, más familiar, más al alcance de todos, porque está allí: Al pie de la iglesia, en medio del parque. Si vas de día, puedes sentir el sol en la piel; si vas de noche, puedes ver las estrellas (porque es en verano, y ocurre que en verano se pueden contar algunas estrellas en el siempre gris cielo limeño).

Siempre ha sido allí, y no recuerdo haber visto durante esos días algún caos o desorden en el tráfico que no sea el habitual en la zona. El orden urbanístico y ambiental me suenan a pretexto, pues la feria no trae ni tráfico ni contaminación. En verdad no entiendo por qué al señor Masías y su séquito se les ha ocurrido mover la feria de su lugar.

Ahora... ¿quién podrá ayudarnos?

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